jueves, 3 de febrero de 2011

El VIH puede ocultarse en la médula ósea



El VIH puede ocultarse en la médula ósea 





Tras años de trabajo, unos investigadores han encontrado pruebas de que el virus que causa el SIDA se esconde en la médula ósea, evitando la actuación de los fármacos para acabar generando la enfermedad con el paso del tiempo. 



Un equipo investigador encabezado por Kathleen Collins, bióloga celular de la Universidad de Michigan, ha descubierto que las células progenitoras que se desarrollan en células del sistema de inmunidad son un depósito importante para el virus.



En la investigación participan entre otros el Instituto Nacional de Salud, la Universidad de Michigan y la Fundación Nacional de Ciencia. 



Según la doctora Collins, de la Universidad de Michigan, el virus permanece en suspenso en las células de la médula, pero cuando esas células progenitoras se desarrollan como células sanguíneas, se puede reactivar y renovar la infección. 



Durante los últimos años, los tratamientos farmacológicos han logrado reducir drásticamente la muerte por SIDA, pero los pacientes necesitan medicarse de por vida para que la infección no se reanude. 



Según la doctora Collins, eso ya es un buen indicativo de que las medicinas actuales batallan con efectividad contra los virus activos, pero que algunos permanecen dormidos y escondidos dispuestos a dar batalla cuando el tratamiento se suspende. 



"Hay muchos casos en los que los pacientes dejaron de tomar los medicamentos y el virus reapareció", señaló Collins, autora principal del estudio. "No hay forma de suspender totalmente la administración de los medicamentos". 



La terapia HAART puede detener la propagación del virus impidiendo que el genoma viral se integre en las nuevas células. Las combinaciones de medicamentos usadas en estos tratamientos no atacan a la célula que hace copias de los virus, pero sí pueden impedir que los virus nuevos infecten más células. 



Los investigadores demostraron que el VIH puede atacar las células progenitoras hematopoiéticas, las células que dan origen a todos los elementos celulares de la sangre, y que son una fuente potencial de células usadas para la corrección de varias condiciones patológicas. 



Los investigadores tomaron estas células de pacientes sometidos a HAART y que no mostraban trazas detectables de virus por lo menos durante seis meses. 



Cuando los investigadores forzaron a las células a diferenciarse en células blancas de la sangre, en el laboratorio, encontraron el genoma del VIH en aproximadamente el 40 por ciento de los participantes. 



También tomaron células de la médula espinal de personas sanas y mostraron que el virus mataba algunas de las células, pero en otras células el virus se integraba en el cromosoma celular y no se reproducía. Estas células crecieron como si no estuviesen infectadas por el virus. 



También cree probable que haya más lugares que les sirvan para permanecer en estado latente aún por descubrir. 



Lograr encontrar todos los escondrijos del virus sería un paso de gigante para obtener una cura. Algo que resulta trascendental ya que sólo en los países desarrollados es posible luchar con fármacos toda la vida contra el virus y la mayoría de los infectados viven en países en los que esto es una utopía y la muerte por SIDA sigue estando al orden del día.

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